5.11.08

Siesta con eco, eco, eco...

Ojalá tuviese más interrogantes que aseveraciones. No son sentencias, ni a eso llegan; tampoco son verdades. Cualquiera que me conozca sabe que uñando un poco... la pátina de seguridad se queda entre índice y pulgar. Es esta mala costumbre de darlo todo por sentado, de entenderlo todo desde la mirada ajena... Poco importa el color de esos ojos prestados y sin embargo, como los perros, lo rojo es verde, y lo verde no es.

Si pierdo la partida con la curiosidad no le aviso que le he dejado ganar. A ver si se le da por azuzarme las ganas!

Creo en mi vida de punto seguido. Hay espacio para los suspensivos y casi ninguno para los "y aparte". Cada párrafo desprendido del texto es un potencial recuerdo. Prefiero mantenerlos asidos aunque la gramática se espante.

Qué suerte la mía! Me lanzo sin temor a una olímpica de letras sin preocuparme de no saber nadar. Ahueco el pecho y hundo el mentón desperezando una columna de frases en máxima extensión...

Qué suerte la mía! Con o sin sincronías, de espaldas o en mariposa recorro el cubículo sólo cubierta por un par de vocales... y aun así sigo siendo imperceptible.

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