Hay palabras que son mágicas aunque nada digan. Despojadas de un contenido reconocible por la lingüística, encuentran consenso en el pensamiento, en la experiencia colectiva. Así el patapúfete de Biondi, Rucucu y Olmedo, sucutrule y Balá, el cheeee de Marrone que aparecen en el Haka Argentino, una creación de Gustavo Massó en el 2005.
La convocatoria es al humor, al espíritu en batalla contra la injusticia.
Gabriel Impaglione habla de desanimar el desánimo. Savater propone una ética de la alegría y Benedetti defenderla como una trinchera.
Pero es Arturo Jauretche el más lúcido de todos. El más.
"El arte de nuestros enemigos es desmoralizar, entristecer a los pueblos. Los pueblos deprimidos no vencen. Por eso venimos a combatir por el país alegremente. Nada grande se puede hacer con la tristeza".
- Quién soy para contrariar a Don Arturo? -
Haka Nacional - Los Duendes de Caballito
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