10.5.11

Orto

Para qué negarlo. Tengo cara de ojete.
Soy como Roberto, el ferretero de Un cuento chino.
Y quizá tenga algo de Mary también.
En la vida no me va como el culo.
Pero a veces siento como sí.

Mientras,
me destartalo con la comedia de Borenztein
y
mascullo mis ganas de una lluvia de orientales.
(Sorry, uruguayos no).