Un día el gusano acabó la manzana.
Los dientes le quedaron blancos, blanquitos - menos la muela que le faltaba-
Envejecer, envejecer... decrepitud y soledad.
-También se puede ser un joven decrépito-, pensó.
Una tanda de nombres cruzó su larvada cabeza y sonrió para sí.
Y muerto de miedo pero feliz encaró una pirámide de granos amarillos.
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| Un poco de sal, como en la Vida... |
Todo el mundo me ama - One Republic

2 comentarios:
Qué festín! y a nadie llamó? muy buena foto! Besos!
Otra vez la foto es del ojo ajeno. Eso sí, el gusano egoísta es mío! Beso grande Inis querida!!!
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