25.7.13

Alfredo


19 de Julio de 2006.
Alfredo y yo enmudecimos en la redacción de Diario Chaco.
La noticia de la muerte del Negro Fontanarrosa,
repetida sin pausa en radio y en TV,
nos dolió como si de un pariente se tratara. 
Detrás de sus anteojos culo de botella, Alfre escondió un lagrimón. O varios.

19 de Julio de 2013.
Murió Alfredo.
El Alfred.
Y no tengo forma de ocultar la pena. 

La cabeza trabaja y chequea imágenes que serán el soporte para no extrañarlo tanto: 
sus alpargatas blancas,
su pedalear rítmico,
su pelo largo sin una sola cana... 
Alfredo me enseñó a leer los diarios desarmándolos en la mesa de trabajo, 
seccionándolos con precisión quirúrgica; 
a diferenciar lo importante de lo urgente;
a hacerlo bien porque "es obligación". 
Alfredo estuvo en la partida de mi viejo, 
le dio a Bruno la primera mano para ganarse el mango,
me acompañó en cada duelo por cada amor frustrado. 
Alfredo era Hugo. Y era único, como dice (decía) Elsita. 
Era los tragos detrás de la barra, la Rolling Stone y los cuadernos de Le Monde. 
Era Lennon, Calamaro, Chavela...
Alfre era el ansia por salirse del sistema. 
Una lotería ganada y gozada en un GP de Fórmula 1. 
Era pocos nombres en el celular y varias ciudades enamoradas. 
Era un sábado medio apurado de pizza y Stout, antes de su turno de trasnoche. 
Era todos los diarios del domingo y el anuario de Página 12. 
Era Blanquita, la perra huérfana que le ganó la voluntad. 
Era, sin juicios de por medio, mi confesor y mi escucha. 
Y los corridos mejicanos, los Esteros del Iberá, la leche de búfala.
Y este mundo de mierda que quizá acabe en 2050.
Querido, querido Alfredo. Amigo mío, parte de mi historia.  

En la Banda de Sonido de tu vida,
ésa que Jose fue grabándote de a ratos,
debe sonar esto también.


Nena de la lluvia - La Portuaria

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hermosas palabras, pensamientos para ese amigo tan querido. Un beso! y también, permitirme aquí poner mi recuerdo para el.

María Silvia dijo...

El Alfred... Hoy, al pensar en una nota que leí por ahí me dije, "Cuando lo vea a Alfre le voy a preguntar..." y me frené en medio de la idea. Ya no está para preguntarle pero hemos charlado tanto, bebido tanto, reído tanto Inés, que me queda resto hasta volver a encontrarlo. Te quiero mucho amiga.