7.8.13

Mamuca


-Dónde está el paraguas azul??? - mascullé. 
Afuera, 
el taxi insistía a bocinazos y, 
seguramente, 
los vecinos me puteaban en rosario por la escenita madrugadora.

-El paraguaaaaaaaas!!! - repetí, casi implorando. 
Entonces lo recordé. 
El Mamuca. 
Lo pensé fuerte, fuerte, fuerte como me lo había aprendido.

Vuelta a la derecha, giro a la izquierda y ... nada.
Importó poco la lluvia. 
Y la siguiente. 
Y la siguiente a ésa.

El Mamuca estaba de regreso. 
En casa.


La llave - Abel Pintos

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