"Llueve y parece que mañana va a seguir así.
Cuando ya ganaba la sequía"
La seca gana la mano.
Falta el aire.
La asfixia quema los pulmones y las palabras arden.
Ni una brizna de oxígeno llega al porvenir.
El cuerpo se aja. La piel se cuartea. Y el alma entra en proceso de aridez.
Nada podría crecer allí.
Ni el odio.
La vida sabe a polvo. A tierra blanca de sepulcro.
Y entonces una gota,
tan imperceptible como la última lágrima,
cae sublime.
Aunque se evapora sin mojar verdad alguna,
humedece el espíritu y la conciencia.
Las fosas nasales ya no huelen sangre.
La boca saborea barro.
La vida llueve esperanzada.
Un brote verde de agua verde de nube verde
se hace
hebra verde.
Para volver a creer.

1 comentario:
siccitas y pluvia!...me gusta tu canto a la sequía y a la lluvia! Besos amiga!
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