11.9.10

Mi seño

En el Día del Maestro

Mi madre fue maestra. En Santiago del Estero, adolescente casi, le robó el corazón a Tacanitas, su primer pueblo y escuela. Tiempo después, ya casada con mi padre y en el Chaco, su destino fue San Antonio. .

Dicen los que la recuerdan que llegó con un sombrero blanco, bella, etérea y aguardó, como era de estilo, que algún directivo la recibiese. Mientras, la sombra del algarrobo que la cobijó fue agigantándose. Esperó hasta las lágrimas. Entonces, cuenta la leyenda, un valiente lugareño que venció la desconfianza y el impacto de su hermosura, la ayudó.


A la izquierda la Sra Martínez, a la derecha "la tía" Adriana Pérez. Ella en el centro de todas mis miradas.
La Fanny iba de gira visitando alumnos y padres, convenciéndolos de lo importante que era que asistiesen a clases. Con ternura e ingenio despojaba de niños las siestas abrasadoras de El Zapallar. Y con los años verla pasar en el Ami 8 celestón cargado de chicos dejó de ser una curiosidad.

Comprometida, tenaz, rebelde, creativa. Eso y más fue la maestra, la “seño” Fanny. Enorme vientre el suyo, capaz de parir generaciones alfabetizadas. Enorme corazón el suyo, capaz de hacer latir palabras y números. Enorme Fanny…

A veces la escucho pidiéndome que le cante El Cosechero. Se lo tararea mi alma.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hermoso relato...Mi Seño..

SILVIA LAURA dijo...

muylindo ,cuanta vocación ,cuanto amor...

María Silvia dijo...

Gracias Silvia! Beso!