Te amo hijo
Encendí las luces del patio. Todas. Los sillones dispuestos como en auditorio frente al televisor. La previa de Closs y Niembro en Fox hacía foco en las individualidades de Argentina y en la historia peruana. En el aire se resumían los aromas del pasto recién cortado, del riego de última hora, de algún asado vecino... Bruno apareció diciéndome que no tenía hambre, que vería el partido en casa de los chicos, que había tomado sus analgésicos pero seguía doliéndole la cabeza.
Desarmé el auditorio. Mientras el 1 a 0 del equipo de Diego zozobraba como el Andrea Gail en The Perfect Storm, puse mesa para uno. De repente, 1 a 1. En la tele el Monumental enmudeció. Y el barrio resopló su disgusto. Por los cuatros costados se oyeron puteadas, rezos, promesas varias. Yo, creo, no supe qué dar a cambio del triunfo.
48' del segundo tiempo, la lluvia, testigo del milagro, gritó gol. Segundo palo. El Loco Palermo, habitué de las proezas, toca y empuja la redonda. Victoria albiceleste. Barro, lodo, y fango con olor a clasificación mundialista.
Bruno volvió en medio del estruendo del festejo. "Voy con los pibes a El Carpo. Vengo temprano así que no te preocupes". Y se fue, sin la recomendación de llevar campera. Con el dolor de cabeza aun encima.
Inolvidable noche de octubre. Lo que siguió fue una sucesión de imágenes feroces, lacerantes, crueles. El regreso a casa de Bruno, mi enojo por su demora, sus disculpas, mi reto y su derrumbe; los gritos, mi desesperación, los vecinos, las luces desde el auto; las convulsiones, mi llanto, las súplicas y la muerte próxima. Imploré, negocié, me ofrecí a cambio. De repente, el Halloween se había adelantado semanas. Sin mi hijo, sólo quedaba pensar en qué forma suicidarme. No había más.
Pero alguien chasqueó los dedos y se hizo la luz.
Desde hace un año vivimos de prestado, en celebración permanente a pesar de las lágrimas de hoy. Desde hace un año vivo por la gracia de... Dios? Desde hace 12 meses agradezco la extensión del crédito. Y desde entonces no pasa un día en que no vea el fondo de esos enormes ojos marrones y me pregunte, qué nuevo molino está dispuesto a enfrentar Mi Titán...
Across the universe - John Lennon
1 comentario:
Silvia, es mi deseo que Bruno nunca más vuelva a pasar por un momento como aquel. un beso, Inés
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