26.2.11

Canto Grande

Toma su tiempo llegarse hasta aquí. Pero cada minuto, cada kilómetro vale. Hay al menos dos accesos: cruzando 4 Ilhas o por Zimbros. Ambos son interesantes mas el verdadero impacto es el destino. Seguramente las fotografías (las mías) no le harán justicia. Canto Grande es simplemente fantástica. Me maravilla la extensión de la faja de arena mixturada y cuán ancha es!
Hay tantos niños aguas adentro que me animo a este bautismo. A todos entusiasma ver aproximarse la ola como un profundo  bostezo marino. Es tan sorprendente como oírla abrir sus fauces, hincharse el vientre de aire y bañarnos de espuma.  Ya vino por mí la primera. La segunda. Y tantas otras que hacen caldo de Silvia, tibio pero caldo al fin. Cómo resistirse... Me dejo deglutir por este mar amigable a pesar de la ferocidad de su vaivén.
Son las seis de la tarde y nadie se mueve. Por el contrario, la playa se habita con nuevos visitantes. El sol es gentil y acaricia.
Tengo veinte reales en el bolsillo de un vaquero mal cortado, tereré de agua y la radio compañera. Nada me falta. Éste es un momento de esos tan parecidos a la plenitud. 
No sé por cuántas orillas navegará mi verano. Sí sé que volveré a este rincón. Mañana. Y pasado. Y después de pasado. Y luego de entonces, también...
26 de Enero