Dicen que la guayaba era tan apreciada que cuando Cristóbal Colón pisó esta orilla, los nativos se la ofrecieron como manjar.
Que si el potasio, el agua, las vitaminas la hacen rica? Nada sé de todo eso.
Sólo tengo tiempo para maravillarme de su presencia más allá de mí. A pesar de mí.
Mi guayaba me espera por las tardes.
Aguarda mi ritual: manta al piso, aceite de coco, la radio y el cuerpo de lado, mirándola, admirándome de cuánto le regala a mi desamor.
Mi guayaba deja caer un fruto y llora sangre.
Parir corazones y estrellarlos contra el suelo, desgranándolos, es su atávico destino.
Entonces la entrega me conmueve.
Recojo la carne que aun palpita, descuelgo los latidos amarillos y me los quedo.
Mi guayaba generosa me amará más,
perfumándome el pensamiento en cada bocado.
Sabe que mastico entre salado y dulce.
Sabe que pregunto
quién fuera guayaba...

5 comentarios:
Me encantan las guayabas, el dulce, las guayabas en almíbar, qué ricas! me gustan hasta sus semillas, y esa arenilla que tienen al masticarlas, mmmm, y qué buena reflexión y cuánto te inspiran las dulces guayabas! Un beso Inés...aunque sigo "anónima"..solo por razones de papeleo!
hermosas las guayabas!!! me traen recuerdos de mi niñez!! hermosos recuerdos!! hace años que no pruebo una y con almíbar que manjar!!!
Hola, soy Inés...olvidé mencionar que también me gusta el sonido de la palabra guayaba, y que la foto está muy buena! Besos...sigo anónima!
Queridas Nancy e Inés:
La niñez, la dulzura, los recuerdos, los sonidos, son composiciones tan personales que me alegra profundamente haberles despertado tan luego una imagen.
Besos, muchos!
Y en tu caso Nancy, está el plus de asociar mi infancia a la tuya.
Y recordar a mis papás, a Mirta (jamás la olvido y sigo extrañándola) a Virgi, a vos, a tus viejos... A Selvas y tu casa y el patio y la cocina negra. Y el camino a la ruta, clavelinas en casa de algún vecino y la casa de tu abuela cerca de la escuela de la mami.
De golpe es una catarata de imágenes que me desborda. Será la certeza de saberme amada como nunca más fui?
Dice Sabina que "al lugar donde fuiste feliz, no debieras tratar de volver". No estoy tan segura.
Besos mi querida Nancy.
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