Silvio sueña con serpientes.
Yo, con escorpiones.
Y con mi padre muriéndose en mis brazos.
Y mi madre en un ataúd.
El olor a flores pudriéndose me sacude.
Despierto.
La angustia se encargará de velarme el insomnio para éste y otros sueños.
Ésta y otras noches.
Pienso.
Si uno se conmueve con el mismo film una y otra vez,
cómo no llorar las mismas muertes?
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