No voy a mentir.
Grité el gol de Belgrano. Y se me ocurrieron mil gastadas para los amigos que saben del juego entre primos.
No entendí el argumento aquel de "un grande jamás puede descender".
Nada de eso importa ya.
Saberse en otra categoría desanudó la frustración contenida por años y los nombres propios de Aguilar, Pasarella, Grondona, JJ López se hicieron alarido. Y violencia.
La pantalla de la TV Pública cubre parte de los incidentes y se va al mazo con Las leonas ante China, un partido jugado esta mañana.
Telefé se queda con la huida de los hinchas de fuegos amigos y de la Federal. Al fondo de la imagen autos se consumen avivando la ira de los derrotados. Y en un primer plano, tres trasladan a un herido.
C5N entrevista al Jefe del Operativo de Salud que dice "intentamos llegar al sector de vestuarios. Hay heridos pero no sabemos cuántos". El cronista confirmará que la confitería del club está incendiándose.
En radio Mitre, Atilio Costa Febre putea a la dirigencia, vuelve a decirse riverplatense y recuerda a Simeone y su abandono de rata a la dirección técnica. Quince encapuchados empujan puertas para llegar hasta los jugadores millonarios.
En Del Plata dicen que la columna de humo denso y negro viene de un anillo interno del estadio. Se quejan porque han cortado la imagen de los monitores y sin señal de telefonía móvil les es imposible guiar a la enorme cantidad de hinchas que aun espera dentro del Monumental.
Trasladan veinticinco heridos. Siguen la tarea ambulancias, policías y bomberos.
Todos se preguntan qué pasó. Con la formación, con el promedio y con las ventas. Especulan con la intervención del Estado, el Monopolio y la batalla que se viene por la transmisión de River. Se conoce que la JGM (Jefatura de Gabinete de Ministerios) se reserva la potestad de la televisación?
Terminó el show de los violentos. La anarquía dejó las pantallas.
La angustia llora en el tablón. Sola.
Pero, como dice el anillo de El Padrino, todo pasa.
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