7.8.11

Chaqueña

Mis viejos vinieron al Chaco de luna de miel. 
Y nunca más volvieron su Santiago querido

Quizá sea leyenda pero así me lo aprendí. Un trabajo, una casa, una hija y las raíces se hicieron profundas. 
Quizá porque siempre estaban volviendo, no me sentí parte de este pueblo que dice lluvia, mientras que en el Norte es "iuvia". Ni acepté la costumbre de decirles empanadas a los pasteles. Ni el chamamé me prendó como la chacarera y la zamba lo hicieron.

Agosto se vacuna con 3 tragos en ayunas
Mis viejos ya no están.
Mi tarea de madre está cumplida.
Sin la nostalgia de volver, también yo quiero irme.

Ir para llevarme
un acordeón asmático, 
veranos abrazadores, 
el olor de los naranjos, 
tres tragos de una caña con ruda, 
las cañadas de mi infancia, 
los mangos en las veredas exhaustos por la carga, 
el sabor del mamón en almíbar, 
la amargura de los 13 de Diciembre, 
la vergüenza de masacres, 
la belleza de mis lagunas,
las luces de la Plaza 25 en invierno,
la gratitud de esta tierra que supo hacerse amar.


El cosechero - Tonolec

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