20.5.12

Sexoh!

Cuándo la intimidad es tan estrecha que el aire se suspende hasta la última exhalación? 
Cuando la yema es cerilla y la piel un rascador de fósforos? 
...
A oscuras él susurra 
dos, tres, va 
y suena. 
Cuando suena, dice.
Cuando dice, me enamora.
Ora se mece, ora se sacude. 
Se extiende, se encorva sobre sí, arquea la espalda llevándose el compás al vientre y de allí al pecho. 
La luz lo mostrará enorme y solitario.
O exquisito par.  
Veo el éxtasis en la tensión de su largo cuello.
Se asoma a la orilla y retrocede. 
No es temor de precipicio.
Es deseo, impulso de un nuevo empellón.


Hay algo masculino y delicado en el hacer. Sin convulsiones ni espasmos en ruta de clímax.
Mientras, pienso:
cómo puede este hombre conmoverme hasta la fascinación final de la entrega? 
Y entiendo que Pedro es un festín de placeres al que me sé convidada y al que acudo.
Sin pudor.


Pensaba en vos - Pedro Aznar

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