Dios fracasó. Levantó las manos y se rindió.
Abrió la boca para vivar al vencedor y parió una carcajada.
Todos, en giro coreográfico, dieron vuelta a verlo.
Él, confundido por la ambivalencia de su gloria, se puso colorado.
Se prometió a sí mismo activar la Operación Rescate.
En un alma recién salida de tintorería escribió tu nombre, ése que hacía rato había olvidado.
O casi.
Y me pidió que esperase al próximo huracán...
Dame la razón - Marlango
2 comentarios:
SURRENDER, muy buena palabra, sonora, but never surrender, never, ever! Besos!
Ta bien, no rendición total, pero un alto el fuego... Beso!
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