20.5.13

Dékada Ganada

Comienza la Semana de Mayo. La celebro con los apuntes de Télam. Con tod@s.

La organización avanzaba lenta. Aunque los estadounidenses querían concretar en Mar del Plata el anuncio del ALCA, Brasil había empezado a mostrar su falta de entusiasmo. Ese tironeo, clave para lo que sucediera en la cumbre, tenía lugar en una negociación comercial diferenciada. Como las dos potencias del continente, Washington y Brasilia discutían a solas: estaban preparando el terreno. "Esto no va a salir", avisaban los brasileños, sin mostrarse terminantes. 
Así llegó septiembre. 
El borrador del documento estaba listo. Faltaba poco más de un mes para la cumbre y el texto no incluia ningún párrafo que mencionara al ALCA. Las presiones ganaban en intensidad.
Taiana estaba desconcertado. Colegas del Gabinete le aconsejaron que incluyera el párrafo. Le decían que Kirchner estaba tensando la cuerda con los Estados Unidos pero que, al final, terminaría aflojando. Y le advertían que, si eso sucedía, él mismo quedaría desautorizado, puesto en ridículo por las circunstancias. Taiana se propuso despejar todas las dudas durante un viaje presidencial a Nueva York. El entonces vicecanciller aprovechó una reunión encabezada por Kirchner en el Hotel Four Sessons. "Nos quedamos conversando después de la cena", cuenta Taiana. 
El vicencanciller y coordinador de la cumbre le informó a Kirchner cómo venía la negociación. 
"Éramos 29 contra cinco, los cuatro países del Mercosur más Venezuela. Nos peleábamos todo el tiempo, discutíamos porque no queríamos poner ningún párrafo sobre el ALCA. Y le avisé que la presión iba a llegar a él", recuerda Taiana. El ex canciller reconstruye ante Tiempo Argentino el resto de la conversación, en septiembre de 2005, en el segundo subsuelo del Four Sessons.
-La presión va a subir hasta vos y en cualquier momento te van a llamar a vos.
-Jorge, no te confundas. Seguí firme porque yo no voy a hacer nada que vaya contra los intereses del pueblo. No voy a hacer nada de lo que dentro de 20 años la historia me pueda reprochar. Vos mantenete firme en no retroceder.
Los dos pronósticos se cumplieron, el de Taiana y el de Kirchner. 
La presión llegó hasta el santacruceño. 
El presidente no retrocedió. 
Estados Unidos forzó todo lo que pudo. Lo intentó con el subsecretario del Tesoro, Tim Adams. Y la presión más dura, descarnada, quedó a cargo de la secretaria de Estado, Condoleezza Rice. 
El momento más álgido se vivió en la noche previa al inicio de las deliberaciones. Dos ministros del Gabinete argentino -Roberto Lavagna y Alberto Fernández- habían aconsejado a Taiana hacer algún gesto que calmara los pedidos de Washington. La noche anterior a la llegada de los jefes de Estado extranjeros, el 3 de noviembre de 2005, Taiana comenzó a ser literalmente perseguido por los salones del hotel Provincial. Lo buscaban Maisto y Shannon. Querían que el documento tuviera un párrafo sobre el ALCA, aunque fuera mínimo. Taiana acordó con Kirchner una estrategia no por meneada menos efectiva: hacer tiempo hasta que se hicieran las 12 de la noche. El vicecanciller se escabulló a su habitación a las 11. 
Ya no había tiempo para más. 
No habría documento final de consenso.
Pero Estados Unidos intentó una gestión más. En la mañana del 4 de noviembre, horas antes del inicio de la cumbre, Condoleezza Rice llamó por teléfono al canciller Rafael Bielsa. Le advirtió que si no había una mención al acuerdo de libre comercio, George Bush no viajaría a la Argentina. Bielsa prometió mediar. Pero no hubo vuelta atrás. Bush estuvo en Mar del Plata y los fotógrafos inmortalizaron el fuerte contrapunto con Kirchner en el plenario de la cumbre.  


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