21.2.11

Porto Belo

Porto Belo
Los diarios, todos, hablan de tragedia, de la cantidad de ciudades (hasta aquí 43) que se declararon en emergencia en el estado de Santa Catarina por las lluvias intensas. Pero esta es una realidad de otros. El viejo tema de A-ha, aquel de "El sol siempre brilla en tv" es burlado en estas villas sencillamente porque Febo se aparece a diario en las playas sin importarle los caseríos arrasados o los campos inundados. Sin embargo, a pesar de su desplazamiento silencioso, ví frente a una escuela, un centro deportivo y otro vecinal algunos ómnibus y colectivos con alagados. 
Lluvia y sol para una siesta.
 Esta siesta está nublada, mas con resolana y arena blanca bordada de conchillas sigue siendo un escenario imperdible. Hay más que brisa; es viento que agita las aguas de esta bahía de pescadores y trae el aroma propio del lugar. Un poco más allá del agua amarronada hay un criadero de camarones. Un barco "pirata" ancla por allí y propone un salto desde la proa con la posibilidad de verse los pies bajo el mar cristalino esta vez.
Llueve. No me muevo. Es un chisporroteo de lluvia al que mi espalda da la bienvenida. En la playa nadie. O casi. 
El espigón y a lo lejos, Itapema.
A mi izquierda una vieja pareja de jóvenes (lo intuyo porque caminan sin tomarse las manos) y otra solitaria como yo, duerme. A mi derecha, dos amigas y el hijo de una. La danza de gotas concluye y gente comienza a poblar de reposeras el lugar. Mientras, el espigón espera  turistas que lo transiten.
En frente, Meia Praia, Itapema, algo difusa por bruma o llovizna (anoche estuve allí, es una ciudad que impacta  con la estética de Río), también puede vérsela desde la BR101. 
Bello, bello Porto Belo.
Y la maravillosa Ilha do Porto Belo, con su espacio para actividades varias y un restaurante en desniveles, junco, ratán, mucho verde, música y una copa de camarones se completa, como postal, con Gilberto Gil. 
Casi sin ganas amucho las cosas en el bolso. La tranquilidad de hoy me impone el regreso. Mañana.
                                                                                                                                        25 de Enero

Vamos fugir - Gilberto Gil

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Sil! Qué bueno que hayas andado por esos lares y que te hayan inspirado tanto como para poder transportarme de nuevo hasta ahí a mi también! Hermosos lugares, fielmente retratados en tus "palabras balsámicas". Besos. Euge

María Silvia dijo...

Verdad que son bellos? Qué suerte la mía que halles fiel el retrato. Será el ansia del regreso? Besos y gracias por husmear en este diario!