En algún punto encontré el camino a casa.
Sé que el retorno es temporal, que volveré a dejarme vacía.
Pero aprendí el truco de ventanas abiertas y puertas entornadas.
Cierto es que siempre estoy yéndome ...
También que llego.
Me habito.
Huyo.
Vuelvo.
Y me reinicio en círculo vital.
Encajando cada cosa en su lugar.
Sólo por serte eterna.
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| Una calle porteña, según los ojos de Bruno. |

2 comentarios:
Hola! muy buen ojo el del fotógrafo, me gusta mucho!Impresionante los coches! Un beso, anónimo de siempre!
Verdad que sí? Está grande el caballerito, con mirada y criterios propios. Por suerte mantenemos la afinidad. Besos anónima!
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