27.10.11

Muro

Zigzaguea el lomo moteado y
de un trazo cubre el espacio
hasta zurcir las medianeras.

Detrás del muro
el tacho vacío de pintura,
ofrece apoyo a la curiosidad del chico.
Su mata de pelo negro crece sobre el tapial como una planta exótica.
Los ojos marrones y brillantes radarizan las escamas de la vecina.
Sin honda ni resortera cualquier bandera blanca está de más.
No hay treguas que pedir, no hay guerras desatadas.
El chico la mira en silencio.
El sol le dilata las pupilas y la excitación le suda las manos.
No debe estar allí.
Pero anoche, mientras la pensaba, se dijo que por la mañana arrimaría la lata a la pared, esperaría hasta después del almuerzo y entonces... la vería.

La vería tantas veces como pudiera asomarse. 
Se asomaría siempre. 
Porque le era indispensable.

La lagartija se extiende. Simula ignorar al extraño.
La perturba esperar por esos ojos extranjeros.
Mientras
hace otra puntada en su paseo.


Siempre en la pared - Luis Alberto Spinetta

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola...la largatija! ya no encuentro la mía por más que me asomo por todos los rincones! ojalá haya encontrado un agujero para escabullirse a su libertad!Muy bueno! me gusta Muro... dedo para arriba! Besos anónimos.

María Silvia dijo...

Jajajajaj El Domingo a la siesta, tirada al sol a la par mía, una lagartija preciosa, amarronada! Con delicadeza (inusual en mí)la dejé ir. Pero ésta de la historia es una aun más bella y entrañable. Besos Inés anónima!