3.11.10

De mí

A las Bratti, a quienes estrecho sobre mi alma.
Para Carlos, el recuerdo que llena vacíos...


Querida mía:
Sé que el refrán sostiene que no se retrocede ni para tomar impulso. Pero a veces dos pasos atrás sirven para acomodar la perspectiva. Yo que vos, buscaría mi centro. Respirá, pensá dos veces, mil, crecé dice Guadalupe. Y no es mala idea. Sí, el consejo viene de otra inmadura como vos, pero es un consejo preciso. Centro, equilibrio. No te salgas de la línea, cuidate. 
Chiquita, ojalá estuviera allí para ordenarte el baño, alcanzarte una bata nueva, mandarte a la cama y llevarte luego un té. Alguna vez las chicas sugirieron que ya no lo hablaras, te acordás? Que lo dejaras. Te repito lo que entonces dije: vos, qué querés? No te creas el cuento del orgullo Silvita, que no te gane. No te quedes con nada por decir, que termina pesando el alma. Yo te abrazo hija, aun cuando parezca que te dejé huérfana de presencia. 
Estoy. Todo el tiempo. En la voz de Bruno que cada mediodía te pregunta qué tal te fue?, en el patio al que abandonaste sólo porque no me encontrás allí, en este inexplicable aroma a rosas que sentís ahora. Estoy, soplándote al oído, amorosamente. Estoy en la blusa de verde indescifrable, ésa que compraste sólo para parecerte un poco más a mí. Estoy. Queriéndote como siempre. Y como siempre, eligiéndote como hija. 
No te retrases, no postergues tu alegría. Que mañana no habrá ecos de las risas que te guardes hoy. Abrí aun más tus ojos enormes, tomalo todo, por mínimo que sea pero eso sí, sólo cuando puedas disfrutarlo, será tuyo.
Hay ausencias permanentes, hay cariños fugaces... Pero entre vos y yo, la falta es aparente y el amor eterno. 
Respirá, otra vez. Otra. Cada vez que la oleada se asome a los ojos. 
También yo te extraño. Ya llegarás...
Mamá

No hay comentarios: