Hoy recibí un mail. Asunto: Necesitamos periodistas como
este paraguayo. Saco las patas del plato y aviso que no soy periodista. Pero
soy oyente. Y gente también.
"Es buenísimo", dice el texto, además de proponer
la escucha de un audio de 7 minutos que "no tiene desperdicio".
No sumo el adjunto. Me niego a darle aire, vicia el éter, asfixia al
ciberespacio.
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La historia: la Comisión de Defensa del Congreso paraguayo
debía sesionar en extraordinarias para tratar una movida, casi al borde de
la insurrección, de las Fuerzas Armadas. Varios legisladores faltaron sin
justificación. Enrique Vargas Peña, periodista radial, fue por ellos. Todos
con teléfonos cerrados. Y a Enrique se le soltó la cadena. "Basuras y
badulaques" fueron el inicio de un violento espiral ascendente que no encontró techo ni aun en "marica de mierda, hijo de puta y boludo". A Artemio
Barrios, uno de los diputados ausentes que se animó a responderle, le espetó
"renunciá, soy tu mandatario y te lo ordeno", para cerrar la
entrevista con "te podés ir a la puta que te parió".
En Bolivia Jorge Melgar, desde su programa de televisión,
pidió el fusilamiento del presidente Evo Morales y su vice Álvaro García
Linera. "Aténganse a las consecuencias este indio analfabeto e
ignorante. Odio esa raza maldita", dijo. Antonio Mendivil, otro
exponente de la tarea informativa local, trató a los collas de malparidos, engendro de llama en piedra. Y sobre la ley contra el Racismo y Toda
Forma de Discriminación que fuera recientemente sancionada y avalada por
Naciones Unidas, el editorialista Carlos Valverde sostuvo públicamente "pasársela por las pelotas".
Es éste el coraje periodístico que requieren las audiencias autóctonas? Uno
que apele al discurso no menos violento que las acciones que dice objetar?
Uno que defina y determine que yeguas y collas, como Cristina Fernández y Evo
Morales, son inaceptables en sociedades democráticas? O acaso se demande el
ejercicio de la pluma que se embebe en tiempos potenciales y fuentes bien
informadas.
Déjenme renunciar a la libertad de expresión en Bolivia o Argentina
si el mensaje resultante discrimina o se tiñe de racismo.
Permítanme renegar de comunicadores, aquí o en Paraguay, que se arroguen potestades de fiscales de Estado.
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