13.11.10

Que tal si


Sí, sí, sí. El amor romántico está sobrevalorado.
Pero hace unos días, ante la pregunta de qué espero o busco en la vida, recordé una escena de Cuatro bodas y un funeral. Aquella en que Matthew despide a su compañero Gareth con Detengan los relojes, un poema de W H Auden.


“Paren los relojes, descuelguen el teléfono,
denle al perro un buen hueso para que no ladre.
Acallen los pianos, suene gordo el tambor,
levanten el cajón y que el cortejo avance.
Y que los aeroplanos den vueltas gimiendo

y garabateen en el cielo:
“Él ha muerto”.
Que a cada paloma le cuelguen un crespón; 

los policías usen guantes negros de algodón.
Él era mi Norte, mi Sur, mi Este y Oeste,

mi alivio en domingo y mis días de labor.
Mi luz, mi noche, mi palabra, mi canción;
creí que el amor era eterno,
fue un error.
Ya no hacen falta estrellas, sáquenlas todas.
Desmantelen el sol, la luna sea guardada.
Vacíen el mar y acaben con el bosque:
Nada de eso sirve ya para nada”



Por cierto, la contundencia del poeta satisfizo tu curiosidad?


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, hermoso poema...y hermoso el amor romántico, conocía este poema, pero nunca lo había leído en castellano.

María Silvia dijo...

El poema... sí. Y qué fantástico encontrarse un compañero de ruta. Lo imperdonable amiga, no es no encontrarlo sino dejarlo pasar...
Un beso Inés (que te reconozco la letra)