6.1.11

Girl

Un seis de enero de hace años, con la excitación que genera en todo chico el paso de los Reyes Magos, me eyecté de  la cama sin más.
Después de chequear que los camellos hubieran comido y bebido de los manjares que les dejase, fui por mi premio. Primorosamente envuelta estaba la muñeca guarda-camisón, cabeza de pepona y cuerpo-bolsa de paño con abertura para engordar cada mañana con el pijamas. 
Y lloré. Desconsoladamente. 
Me lloré las lluvias de ese verano todo. Ahogada en frustración limité mi toma de aire a espasmos de recambio. Había sido buena, no me había quejado del tironeo impiadoso que demandaba la pulcritud de la trenza cocida y aprendí a mirar a los lados de la calle antes de cruzarla, méritos suficientes para la realeza itinerante. 
Pasó que mis viejos, en épocas en que comíamos fideos con arroz o arroz con fideos, me re-regalaron la muñeca de marras en la certeza de que no recordaría que una prima ya me la había obsequiado para mi cumpleaños... en abril. 
Entonces no lo supe, pero también lloré la angustia de mis papás por no quebrarme el sueño y la mía por intuirlo perdido.
De entonces hasta aquí supe de aflicciones, muñecas y re-estrenos. De coronas falsas y camellos sin gibas. Y pedidos cumplidos.

Aun hoy suelo dejar, además de las sandalias, el pasto, el agua limpia y mi carta de deseos.
Aunque no siempre me porte como la niña de trenzas...



Are you gonna be my girl - Jet

5 comentarios:

Francisco dijo...

Tenés que seguir escribiendo pra mis ojos morocha. Sos tremenda.

Anónimo dijo...

Me gusta leer historias de niños y reyes, me gusta oirles reir cuando cuentan que se comieron y bebieron todo, y también que no comieron y dejaron las galletas y el agua intactos, ver sus caras de sorprendidos o de tristeza, y también oirles decir que bueno...tal vez ya estaban que no daban más, que tenían la panza llena de tantas galletas y dulces y polvorones! Y qué pena, leí por ahí que no escribirás...Besos, Inés

María Silvia dijo...

Inés y Francisco, ven que no puedo alejarme mucho del teclado? Es una pausa, hasta que encuentre qué decir.

- Pancho, tremenda cómo? (Me mata la curiosidad)

- Amiga, sabés que en el bolso hay bronceador de coco, libreta y lápiz...

Besos y gracias a los dos!

Francisco dijo...

Es esa curiosidad propia de tu signo la que la hace sabrosa a la taurina. Y peligrosa a la vez. Sos tremenda escribiendo morocha.

María Silvia dijo...

Jajajaja. No será mucho licenciado? Ni peligrosa ni tremenda. Taurina sí, 100%.