1.3.11

Orejas

A veces se silencian. 
             Otras, aparecen con algún bostezo. 
Con demandas, con reclamos, con pedidos. Con mimos, con aliento, con presencia. 

A veces discutimos. 
             Otras, capitulamos para volver a querernos. 
Con mensajes, con canciones, con palabras. Con flores, con frutas y una cesta.

Ellos saben mi nombre. Yo desconozco los suyos. 
             Pero sé que los tienen. Y una historia, una lucha, un alivio. Una casa, un rostro y su relato.

Hace tiempo que dejé de hablarle al aire. Hay eco, es cierto. Pero no es el de mi voz. 

A las orejas compañeras de todas mis mañanas. Gracias...


Por la boca vive el pez - Fito y los Fitipaldis