El Negro Fontanarrosa tenía teoría sobre las malas palabras y cada vez que la repaso,
leyéndola o viéndola ,
me rindo sin chistar.
Pienso en un ring, un cuadrilátero de infinitos lados
por donde se
fugan,
agazapan,
arremolinan
términos.
Son los mismos que ayer hicieron caldo de mimo y hoy,
en otra boca y con otra cadencia,
saben a puteada feroz.
O a la inversa
- qué delicado es el revés de la trama -
Me importa poco.
Nada.
Mis días conocen picantes, ardorosas, estimulantes palabras.
Como mis ajíes.
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| Me los regaló la Guada. Son mi segunda producción. A primera vista - Pedro Aznar |
